sábado, septiembre 29, 2007, 10:38 PM
Un día de noviembre del 2002, Alfonso Renza llegó a España empujado por la gasolina que mueve el motor de su vida: el arte.
Estudió en el Instituto Departamental de Bellas Artes de su natal Cali y en la Universidad del Cauca, en Popayán, de la cual fue docente.
Con la idea de seguir estudiando, de visitar museos y de conocer artistas,aterrizó en Madrid para descubrir porqué Europa es un referente para los artistas de Latinoamérica. Hizo en Madrid varios cursos de Bellas Artes. Hoy,cinco años después de su llegada, vive en Valencia,en una vieja pero agradable casita, muy cerca al mar.
Háblanos de cómo fue tu vida en Madrid.
Llegué y nada más bajarme del avión fui a la universidad. Cuando podía iba a las exposiciones o a los museos. Empecé a pintar y a conocer gente, pero no tenía tiempo
para montar una exposición o ir más allá. Terminé de estudiar, me quedé sin dinero y en una situación muy difícil.
¿Qué hiciste para salir de esas dificultades?
Estuve trabajando en un colegio de monjas en Guadalajara. Me contrataron para hacer unos murales de su santo patrono. Me daban
comida y alojamiento y yo sólo me dedicaba a pintar, era un trabajo muy religioso, diferente a mi obra. ¡Si hubiera pintado lo que plasmo en mis cuadros, esas monjas se enloquecen!
¿Y cómo das el paso de Guadalajara a Valencia?
Conocí a un grupo de fotógrafos en Guadalajara, y un día me invitaron a Valencia. Llegué hace dos años, un Domingo de Ramos, y terminé en Ontinyent, donde estuve tres meses. Allí tuve
muchos trabajos, pero nada de arte. Lavé platos, cuidé
un abuelo, en fin, cosas que hay que hacer para sobrevivir.
Pero me cansé y me vine para Valencia con todo lo que tenía: 150 euros.
¿En Valencia te encaminas?
Al principio fue difícil. Tuve que pasar nuevamente por trabajos que no tenían que ver nada con lo artístico, hasta que llegó un día en el que me dije no más: o pinto o me devuelvo para Colombia.
Empecé a conocer gente, a pintar, a visitar galerías y me empecé a enganchar de nuevo con el arte.
Entonces vuelves a lo tuyo...
Sí, y me ayudó mucho mi familia, que siempre me animó para no rendirme, y mi mujer, que me animaba en los momentos más difíciles. Ahora tengo otra relación con el medio artístico,
una obra para ofrecer y he podido participar en exposiciones
colectivas.
¿En qué se centra tu obra?
Intento que sea una obra universal más que regional, por eso me centro en la figura humana. Tal vez el colorido dice mucho de mi origen latinoamericano, pero no lo hago intencionalmente. Me
interesa más mostrar quienes somos; en mis pinturas quiero descubrir sentidos de ser en el hombre y en la mujer, tratar de acercarme a nuestras emociones.




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